Sheldon en Planilandia

Pensar en dimensiones es un camino seguro para tener un dolor de cabeza. A Sheldon le gusta darse una vuelta por Planilandia, Flatland en inglés. Una ácida novela escrita por el matemático y teólogo inglés Edwin Abbott. En el vídeo que acompaña a este texto profundizamos un poco en lo que significan las dimensiones y descubriremos una sorpresa final que llega del mundo del arte.

Y es que el mundo de las dimensiones guarda muchas sorpresas en su interior. Una de ellas tiene que ver Charles Howard Hinton.

Charles Howard Hinton

Su padre, James Hinton, era un famoso otorrino inglés de convicciones liberales. Con el paso de los años pasó de ser un filósofo religioso a un vehemente defensor de la poligamia, una postura que acabó por convertirse en un importante culto en la Inglaterra de la segunda mitad del siglo XIX. Uno de sus aforismos más memorables decía: «Cristo fue el Salvador de los hombres pero yo soy el de las mujeres, ¡y no le envidio lo más mínimo!»

Su hijo Charles también tuvo otra obsesión pero de muy distinta índole: la cuarta dimensión. Fue uno de sus apóstoles más apasionados y quien llevó estas ideas al otro lado del Atlántico. Imaginar lo que es la cuarta dimensión es complicado: es un concepto que está demasiado envuelto en pseudomisticismo. Una aproximación que nos vale es la siguiente. Como decimos en el vídeo, el mundo de nuestras experiencias posee tres dimensiones espaciales -largo, ancho y alto- que son perpendiculares entre sí. Si existiera una cuarta dimensión tendría que ser perpendicular a las tres que conocemos. Querer imaginarla es imposible para nuestras limitadas mentes restringidas a un mundo tridimensional.

Charles Hinton se graduó en Oxford en 1877. Fue allí donde empezó su interés por la cuarta dimensión. De hecho, uno de los mejores y más influyentes trabajos de divulgación sobre este tema fue escrito por este matemático titulado: ¿Qué es la cuarta dimensión?

Por otro lado, la vida de Charles fue un claro reflejo de las ideas de su padre. Casado con Mary Everest Boole, la viuda del gran matemático George Boole, fue padre de dos gemelos con una tal Maude Weldon. El director de la escuela donde enseñaba creía que Maude era la hermana de Hinton. Y así hubiera continuado de no ser porque Charles cometió el error de casarse con Maude. Fue despedido y llevado a juicio por bigamia. Le encarcelaron durante tres días. El amor de su mujer Mary debía ser grande pues se negó a denunciarle y marchó con él a Estados Unidos. Allí fue contratado por la Universidad de Princeton donde dedicó parte de sus esfuerzos no sólo a su obsesión matemática, sino a algo de mucha más enjundia: la máquina lanzadora de pelotas de béisbol. Algo por lo que seguro será más recordado.